viernes, 30 de septiembre de 2011

capitulo ll

Capítulo II
EL VIAJE.











Desperté con algo de sueño porque la noche anterior me levante con lo de la pesadilla y me volví a dormir a las tres de la mañana aproximadamente, me puse mi uniforme de diario y baje a desayunar
―veo ojeras― dijo mi nana en un tono burlón a lo que mi padre me respondió levantando la cabeza
―debe ser por la pesadilla ¿Cuánto de demoraste en dormirte? Cinco minutos diez o más― suspire
―algo así― conteste
―sabes, he pensado llevarte a América, para alejarte de esos cochinos gitanos que son supuestamente tus amigos
― ¡no!, exclame, papá no voy a irme a ninguna parte y no te burles de los gitanos ellos me aprecian mucho además mi nana también es gitana y los demás gitanos son como mi nani ¿cierto nani?― mi nana que estaba presente no dijo nada, solo siguió sirviendo el café
―es diferente en este caso, por tres cosas primero ella no fue criada como los demás, segundo ella es una albina fría (es decir una vampiresa) y por lo tanto tiene más años de experiencia y la tercera es porque fue la nana de tu mamá y por lo tanto ella sabrá como “dominarte” más fácil― al decir esto mi padre se notaba muy alterado, al él le molestaba hablar de los gitanos los trataba como basura (literalmente), durante el resto del desayuno ninguno dijo ninguna palabra, me levante, me despedí pero al salir el me dijo
―hablaremos del viaje cuando llegues― y salí.
Durante el descanso me encontraba charlando con unas migas y una visión se vino a mí el chico de mi pesadilla y yo nos chocamos en un pasillo, yo llevaba muchos papeles los cuales salieron a volar cuando él y yo nos chocamos”, al despertar” mis amigas me llamaban
―Luna, Luna―, respire hondo
―estoy bien― conteste, las demás siguieron en su charla.
Al llegar a casa, mi padre me interrumpió en las escalas paso sin mirarme ni saludarme
―te necesito en el estudio ahora―
Sabía que me iba a hablar del viaje a América y no me equivoque me pregunto
― ¿quieres ir a América?―, moví mi cabeza hacia los lados e hice una especie de ruido
―de todas formas iras, tengo que viajar y vendrás conmigo― agache mi rostro y me resigne a mi “sacrificio” por mi padre
―mi nana vendrá con nosotros ¿cierto?―
―no ella es muy alcahueta en algunas cosas y no quiero eso―
―pero papá―
―sin peros me grito estaré más pendiente de ti para que no te me salgas de las manos―
Salí muy furiosa del estudio todas las veces mi nani venía con nosotros pero esta vez no quien me iba escuchar, mi padre no me entendía, subí y me cambie, me puse un vestido azul y baje, una sirvienta me informo que el almuerzo ya estaba, le dije que ya iría, pero mentí, salí de mi casa hacia el mercado de los gitanos, estaban haciendo una fiesta por el nacimiento de un nuevo integrante, yo me uní a la fiesta y olvide el viaje por completo, todo era alegría hasta que llego Eduardo, se enfureció y me tomo de un brazo, me regaño, pero el líder de los gitanos intervino a mi favor, ya iba a empezar la pelea pero yo finalmente decidí irme a casa, ya en el estudio el regaño fue más que eso me hizo sentir como si fuera la peor hija del mundo, recuerdo bien sus palabras:
―como se te ocurre mezclarte con esa gentuza, quieres ser igual a ellos, o es que te crees una fundación para ayudarlos, ellos son ladrones, además como se te ocurre irte de la casa sin protección y a ese lugar, estoy muy decepcionado de ti, se supone que eres una duquesa y debes actuar como tal pero tú no lo pareces, tu lo que pareces es una mendiga que digo mendiga tu lo que pareces es una... una gitana, igual de asquerosa, arrastrada en tu forma de actuar, deberías comportarte como alguien de la nobleza española no como una tonta y torpe gitana―
―tampoco me trates así, soy tu hija ¿recuerdas?, no soy ni tu sirvienta ni nada parecido para que me grites― le dije en un tono muy alto o como diría me nana a lo sordo,
―a mi me respetas jovencita―
Luego levanto su mano izquierda y me abofeteo en la mejilla derecha, me enfade, y salí del estudio muy furiosa, justo en ese instante él me pidió que lo perdonara, que no era su intensión hacerme daño pero que yo no debía comportarme así.
―Luna, hija te lo pido perdóname... yo... yo no quería pegarte... pero... tu a veces colmas mi paciencia; Luna―
―no puedo perdonarte, te odio― Desde la mitad de la escalera le grite
Él me siguió, yo corrí hasta el cuarto de aseo, de allí había una especie de puerta o pasadizo hasta el primer piso, baje las escaleras, atravesé la cocina, salí al comedor y luego al pasillo principal con los cuadros de los pintores famosos, y por ultimo me dirigí al cuarto de mi nana la encontré adentro, me estaba esperando, sentada en su cama, me hizo una seña con su mano de que entrar, lo hice y cerré la puerta, me acosté en su regazo de “madre” a llorar hasta que me quede dormida.
Entre sueños escuche gritos y era mi padre llamándome, me desperté pero me hice la que dormía, mi padre abrió la puerta
―Shh... Eduardo te lo suplico no grites Maria está durmiendo―
Salieron, pero pude escuchar lo que hablaron:
―Como se te ocurrió tratarla así, está muy dolida además la abofeteaste, y ¿te haces llamar caballero? debería darte vergüenza―
― Luz, escucha, perdí los estribos, me enfado mucho el verla con esos… esos...
― Que dilo, ¡gitanos! pues entiende, que ella le agradan mucho y era una celebración, con eso ella logro olvidar el viaje y luego tu llegas y lo estropeas todo.
― De acuerdo aplazare un poco, solo un poco el viaje a Cartagena para calmar un poco los ánimos y para que se despida de ti.
― ¿En serio no me dejaras ir?, vamos Eduardo me necesita, perdió a su madre y yo la crie desde que era una bebita, e incluso le guarde el secreto a los Borlue y no fue fácil, déjame ir.― le suplico a lo ultimo a mi padre
Al escuchar lo que mi nana le pidió pensé que tal vez ella le lograra meter en la cabeza que yo necesitaba de mi nana para no salirme de sus manos ya iba a “cantar victoria” cuando mi padre se opuso
― Basta no me hables más de ellos, y no irás―
― Qué hay de las pesadillas en las noches, que tal que se haga realidad, ella ya me la conto más de una vez, al parecer tu mueres, no creo que lo soporte, te aprecia mucho te quiere como su padre.―
― Si me apreciara no se iría con ellos y además soy su padre y tu no la vuelvas a llamar Maria su nombre es Luna, ese es su nombre principal.―
―Sabes, en parte creí al verla crecer, que te agradaría tanto como a mí que tuviera algo del espíritu aventurero de Alma, así y te olvidaras de tu tonta guerra contra esa familia, mira Eduardo en serio te agradezco mucho que le pusieras de segundo nombre Maria su madre también se llamaba, además también se llama Maria ¿no?―
― ¡Ella!, Alma me cambio por... ni si quiera lo quiero recordar y solo por Alma acepte darle ese nombre.
― Tú eras un buen esposo para mi Alma pero ella no estaba enamorada de ti, ¿cuándo lo entenderás?, además para ella no fue fácil decirte que no te amaba y negar tu propuesta, porque pudo, no decírtelo y traicionarte.
― ¡Odio a Iñaqui Borlue!, me llevo a Luna a su cuarto.
Se disponía a abrir la puerta y mi nana le dijo
― Él fue el hombre del que se enamoro Alma.
Entro, me tomo en sus brazos y me dormí al llegar al cuarto, y se sentó a un lado sentí que me hablaba, pero no lograba entender lo que me decía, hasta que empecé a soñar, soñé, con una familia, que se componía de cuatro mujeres y tres hombres, estaban sentados hablando, hasta que yo llegaba, entonces,  todos los hombres y dos de las mujeres se ponían de pie, las otras dos se negaban a pararse de sus sillas, el hombre de más edad (cuyo nombre era Iñaqui), le pedía a la que parecía su mujer (llamada Jessica) y a la hija de esta (Isabel) que se pararan a lo que ellas respondían
― ¿ella quien es para que nos paremos por ella?― decía Isabel 
― puede que lleve tu sangre Iñaqui, pero no es de esta familia― su madre comentaba
otro hombre, de aproximadamente unos diez y seis años me pedía que me sentare (su nombre era Jampol), él estaba acompañado por una mujer de su misma edad que era su esposa, su nombre era Rosa, yo me hacia al lado de un joven de unos diecinueve años que parecía ser el hermano de Isabel, su nombre era Gregorio, la distribución de la mesa era la siguiente: Lucia la mujer de más edad y madre de Iñaqui estaba en un extremo y su hijo en otro, la esposa de este se encontraba a la derecha y justo en seguida su hija Isabel, después el hijo de Iñaqui con su esposa y al lado izquierdo nos encontrábamos Gregorio y yo, la cena al parecer era para mí porque la señora Lucia me pedía que la disfrutara, hablamos sobre mí, y un poco de mi madre, todos con excepción de las dos mujeres me miraron con aprecio.
Al despertar era tarde, le pedí a una sirvienta que me llevara la cena a la cama, y así lo hizo cene aunque no quería, hice mis tareas y me quede hasta tarde en el computador, ya casi terminaba y apareció Eduardo me pregunto:
― ¿Por qué no bajaste a cenar? ―
Iba a acariciar mi cabello pero yo me aparte de su mano con un leve movimiento hacia la derecha,
―no quiero que me toques―, se sentó en mi cama
―estas enojada con migo por lo que hice ¿verdad?, hija yo no quería pegarte pero me enoje mucho, ¡perdóname!, planeo aplazar el viaje un mes―
Me di cuenta de que lo hacía por mi pero el normalmente no lo haría ni siquiera por mi
―en serio aplazaras el viaje le dije deteniéndome y me voltee hacia donde él estaba, movió su cabeza hacia arriba, ¿mi nana? ―vendrá con nosotros dije ilusionada 
―no ella no puede venir, ya te dije porque―
Me enfurruñe y regrese a lo que estaba haciendo  
Le dije antes de que se fuera del cuarto ―sabia que tanta dicha no era cierta―.
Salió, en ese momento termine y mi nana apareció, con su apariencia de madre putativa y sus aparentemente, treinta y ocho años (ella es un vampiro morfho por lo tanto es inmortal, pero ella no mata humanos, utiliza magia para nutrirse de comida humana su nombre es Luz Danielle Persan,  sus ojos son azules su piel pálida, y su cabello es un color café oscuro, con reflejos vino tinto y rizo, pero su mirada es tierna, excepto cuando se enoja no es nada agradable, en realidad no tiene treinta y ocho tiene ciento catorce años ya que nació en 1874 y tuvo su hijo en 1892) ella es muy cariñosa y casi una madre para mi,
―lo convenciste―
― No nani ―
― lastima dijo mientras se sentaba a mi lado sabes eres como mi hija ―
― tú has tenido hijos nani? Suspiro ruidosamente
― Sí, tuve un hijo pero murió en un accidente en 1912 tal vez hayas escuchado de un barco muy famoso del que te conté cuando eras niña el titanic, en ese accidente casi muero pero tu papito me salvo, él iba viajando con un medico vampiro y su hijo o creación como prefieras llamarle, luego conocí a tu familia y me dedique a cuidar de ellos
― ¿Como era tu hijo? ―
 ―se llamaba Santiago, era muy parecido a su padre pero con mis ojos―
― ¿qué sentiste cuando te convirtieron? ― fue doloroso, pero cuando te despiertas sientes como si hubieras vuelto a nacer, es como una nueva oportunidad ―
― Mi papito fue... el que te convirtió ¿cierto?―
― Sí, yo lo conocí cinco años antes de que “muriera”, a él le hubiera gustado convertir también a Santiago pero cuando lo encontró ya era muy tarde ―
El relato de mi nana no fue como yo creía es decir mi papá me hablaba muy mal de los vampiros pero el siempre excluía a mi nana y mi papito, además un vampiro medico
―nani ¿tu ibas en el titanic y existen en verdad los médicos vampiros? o es una de tus bromas ― se rio,
―no mi niña, yo iba en ese barco como camarera, al igual que ese medico aunque su hijo iba como un supuesto estudiante, yo lo conocí por ser amigo de tu papito, esa noche la recuerdo muy bien, el titanic empezó a hundirse, yo intentaba salvar a mi hijo, pero cuando se hundió no lo volví a ver nunca más, al tiempo después me di cuenta de que había muerto, yo estaba flotando, Roberto, el médico y su hijo por ser vampiros no se congelaban, al encontrarme estaba casi muerta, y tu papito me convirtió porque no quería perderme, y así fue como ocurrió todo―
― ¿qué paso con el médico?
― Su nombre era Samuel, y él poco después convirtió a una señora y a varios muchachos, que se volvieron sus hijos adoptivos y en ocasiones sobrinos o hijos de primos lejanos y hasta decían que eran niños que habían adoptado cuando los dejaron a su cargo, claro... que eso serian hijos adoptivos, en fin aunque según Roberto él tenía dos hijas antes de ser vampiro, yo permanecí junto a ellos hasta que encontré a tu familia―
Quede maravillada con la historia de mi nana yo no sabía que mi nana había sobrevivido a ese hundimiento o que ella había tenido un hijo, fue asombroso además por como lo conto era como si estuviera viviendo de nuevo ese instante y pude notar que recordaba ese día de horror además una lagrima salió y se deslizo suavemente por su mejilla derecha 
―te veo luego mi chiquita― me dio un beso en mi cabeza y salió.
Lo que me dijo mi padre fue cierto aplazo el viaje un mes pero me entere de que pensaba viajar ese mismo fin de semana, baje pero no comí nada de desayuno y me devolví con el pretextó de un dolor en mi estomago a mi habitación y durante todo el día no vi a mi padre, baje a la hora de la cena, luego me devolví a mi habitación  y en poco tiempo me dormí, me desperté a media noche y fui al baño, por alguna razón tuve la sensación de que alguien me observaba, pero creí que era mi imaginación, me acosté y una especie de recuerdo vino a mi era yo de bebé y mi madre, estaba corriendo con migo en brazos y era perseguida por cuatro personas que la querían matar o al menos eso parecía, me dejaba en un tronco caído de un árbol hueco y se iba corriendo pero la alcanzaban pronto y ella le pedía al joven de mi sueño que me cuidara y que por nada del mundo permitiera que me tocaran, antes de morir mi madre pronuncio unas palabras, ellos me iban a matar a mí, pero el joven utilizaba un escudo o algo similar para protegerme del poder que ellos usaban en mi contra, entonces, una mujer, vestida de negro, con su cabello negro y liso dijo
― siento una presencia, alguien está junto a ella y la está protegiendo― 
Un hombre vestido de blanco decía ―no podemos tocarla pero morirá de frio―
En ese momento levantaba sus manos hacia arriba en forma medio cerradas e hizo nevar y aparecían vientos muy fríos, luego se esfumaron. El joven utilizo algo como una especie de manta que al principio no logre distinguir pero luego reconocí era la manta que me había regalado la abuela de Dora, se la quito al cuerpo sin vida de mi madre y me envolvió para que no me muriera de frio y aunque esa no era la primera vez que tenía esa visión de hecho ya me la sabia de memoria pero esta era diferente solo por una cosa el joven no lo había visto en mis visiones anteriores tal vez hubiese estado pero no lo note, él se quedaba conmigo acostado a mi lado para que ellos no regresaran hasta que todo fue blanco, y la imagen del joven fue la última en desaparecer.
El despertador hiso su trabajo, me aliste y baje a desayunar los días martes mi papá tiene la costumbre de levantarse tarde porque la noche anterior sale a cazar “albinos fríos”, así que no me encontré con él en el desayuno, termine a medias y me fui.
Al llegar del colegio, en la entrada de la casa-finca tuve una visión, era yo discutiendo con mi padre sobre el viaje pero no era en España era en América, yo me enfadaba mucho por el cambio tan constante de vivienda, de país, de escuela y de amigos pero por ninguna parte vi a mi nana y normalmente en absolutamente todas las discusiones esta ella después de tenerla siempre habla con uno de los dos, aunque la mayoría de veces era con mi padre, tal era mi enfado que pensaba en decirle que lo odiaba; continúe hacia mi dormitorio, al llegar puse mi maletín en la cama y me cambie, al terminar de alistarme tuve de nuevo otra visión, me vi muerta, lo cual fue muy extraño porque habían muchas personas llorando y al acercarme al ataúd pude ver mi cuerpo, grite y volví a la realidad, me fui corriendo al cuarto de mi nani y le conté mi visión, mi nana se aterro tanto que creo que se puso más pálida que de costumbre lo cual es raro porque ella es muy, muy blanca, me llamo y me puso en su pecho tratando de calmarme porque de pronto me da la enfermedad de nuevo es decir me desmayo y es posible que convulsione, (es una enfermedad que herede de mi madre que consiste en la alteración de los nervios lo cual hace que me desmaye y si es muy grave hasta puedo morir) mi papá que al parecer escucho el grito apareció en la alcoba desesperado por el grito
―Luna, ¿qué ocurrió? ― Le conté mí sueño y él se puso entre nervioso, asustado, sorprendido y otra cosa más que nunca identifique
―okey, cálmate―, seguro es una de tus visiones erróneas no ocurrirá lo prometo― me arre coste sobre él mientras me acariciaba suavemente mi cabello.
Ya en el almuerzo yo no podía siquiera probar bocado no me pasaba era muy escalofriante, estaba muy asustada y no sabía si matarme, o si dejar que pase o si quería saber más, o si tal vez era solo una “visión errónea” mi padre me miro,
―no tienes hambre ¿verdad?―
―no papá esa visión se me quito totalmente el apetito―
― ve a tu cuarto y te duermes un rato bueno ―
creo que es lo mejor ―
Al llegar a mi habitación me acosté en mi cama pero no conseguí dormirme así que baje a la biblioteca con mis cuadernos e hice mis tareas y me dedique a leer un libro hasta que me aburrí de tanto leer y subí al ático a ver que encontraba para hacer, en mi mente pensaba que tal vez hallaría algo divertido o emocionante entre las cosas de mi madre, y no me equivoque encontré lo que parecía ser un traje era de color azul muy hermoso, por lo que pude notar, era de baile, era largo y con mangas a la anchura de los hombros y con un escote no muy abajo, era algo ajustado desde el pecho hasta la cintura luego de abría y tenía muchos prenses debajo de la tela en la parte de abajo había una enagua, estaba en perfecto estado, baje muy emocionada a buscar a mi nana y como siempre la encontré en la cocina preparando la cena, le mostré el vestido, su gesto era de asombro, sorpresa y alegría al mismo tiempo, tartamudeo tratando de decir algo hasta que al fin lo logro articular a medias
― ¿donde... donde lo encontraste? ―
―en el ático, estaba en un cofre, ¿verdad que es hermoso? ―
―Sin duda alguna, era de Alma, tu mamá nunca lo uso―
Cuando mi nana me dijo eso me asombre de que mi madre nunca hubiera usado un traje tan hermoso como ese,
― ¡tengo una idea!, que te parece si lo mandamos a “modernizar” y te lo pones en el baile que habrá en un mes (era un baile de despedida de mi padre y mío)
― ¡Sí! nani, ¿tú puedes mandarlo? ―
― okey―
Se lo entregue y me fui de nuevo al ático a ver qué cosas interesantes podía encontrar, recuerdo que encontré una diadema hecha de plata y con diamantes que se hallaba en un cofre, solo por curiosidad me la probé y me quedo exacta,
es perfecta además combina con el vestido me dije a mi misma cuando la retire de mi cabeza, la tome, puse las cosas de nuevo en el cofre y partí a mi habitación, la guarde en un cajón de mi nochero.
― ¡de nuevo a cacería!― grite horrorizada en plena media noche cuando por pura casualidad baje por una galleta de la alacena
―sí, tengo que irme, me lo han pedido además pediré el traslado a Cartagena, para que me asignen una zona en especifico― me beso en la frente al salir.
 En el desayuno no vi a Eduardo seguro estaba dormido, sin embargo si bajo a recibirme y aprovecho para comer una onza. Mi papá tenía un gran moretón en su ojo izquierdo, no pude contener la risa y le dije
― ¡vaya papá, ese fue un buen golpe!― y me reí un poco más
 ―ja, ja, ja que gracioso verdad claro como a ti no te golpearon en la cara ―
―lo siento papá pero es que te vez tan gracioso con ese ojo amoratado
―Luna espero que a ti no te pase esto nunca ―
―papá como me va a pasar eso si tu no me dejas salir a caserías ― continuo comiendo y mirándome a los ojos mientras yo me partía de la risa y no dijo ni una palabra hasta que hiso su pregunta de siempre
― ¿Cómo te fue en la escuela? ―
―Bien ― no quería seguir hablando con el así que no comí mas, quería distraerme así que salí al jardín, y me acosté en la hierba a pensar como sería mi vida si fuera libre de verdad, es decir mi padre me mantiene “prisionera” de él literalmente, es muy celoso conmigo no permite que ningún hombre que me pueda pretender de manera voluptuosa o insolente, para él hombre perfecto para mí es un hombre que sea paciente, que me quiera, que me respete, que me dé gusto, en fin el lo platea de una manera que suena imposible que exista un hombre de esos o si existe sería muy difícil encontrarlo, por eso planeaba continuar con el negocio de la familia hasta que me enamorase y luego podría tener hijos, y me pasaría el resto de mi vida cuidando de ellos y de mi esposo, trabajaría sin descuidar mi hogar y esa sería toda mi vida, sé que no es la mejor pero es una vida buena según mi criterio, además mi forma de ser es según como mi padre ha querido que yo sea, una mujer que por obligación debe inclinarse a las normas de sus superiores y mi nana ha tratado de que por una vez en la vida permita que yo pueda “rebelarme” y ser quien en realidad soy pero mi padre no me lo permite, y dice  que yo  soy una persona de la realeza y por lo tanto debo portarme como tal.
Con el paso de los días, note algo muy extraño en las noches, era como si alguien me observara o si me estuvieran espiando, pero como siempre no había nadie, al principio creí que era cierto y luego me di cuenta de que era mi imaginación.
Pasaron dos semanas, y mi padre empezó a insinuar el posible adelanto de nuestro viaje, pero siempre que el empezaba yo me iba y le hacía caso omiso a sus llamados y a sus regaños por darle la espalda, aunque ha estando apunto de aporrearme, pero como siempre mi nani ha intervenido, falta menos de una semana para el viaje, y ya estoy rogando que mi papá lo aplace un mes más pero sé que no lo hará no mi chiquita, me decía mi nana mientras hablábamos en la sala, (mi sala es muy hermosa, como mi padre es millonario  toda la casa-finca esta estucada, la sala tiene muebles de un color, entre gris, y azul oscuro, son de muy buena marca y me encanta acostarme en ellos, hay baldosa y una chimenea, muchos cuadros y fotos, aunque solo hay una de mi madre, mi papá dice que para mi fiesta de quince años mandara a realizar dos cuadros idénticos uno para colocarlo en la sala y otro en el estudio, pero para eso falta algo de tiempo) en ese momento apareció mi padre, y quería hablar conmigo asolas en el estudio, Luna Maria necesito hablar contigo en privado ahora mismo cuando me dice mis dos nombres se que quiere decir que será algo del viaje, o que a mi posiblemente no me gustara, me pare y me dirigí al estudio y atrás estaba mi padre, al entrar, mi padre cerró la puerta y se sentó en la parte de atrás del escritorio (el estudio es magno, las puertas se abren hacia ambos lados, son de madera, al igual que su color, el escritorio tiene cuatro cajones, además de una silla en la parte de atrás y dos en la parte de adelante, una mini-biblioteca , un sofá frente al escritorio con una mesa de centro, y en las paredes, cuadros con fotografías de mi padre y mías además de los diplomas suyos, él en el escritorio tiene una foto mía con mi nani mi papito y él, entre otras cosas) me senté en una silla y él se puso sus anteojos
supongo que sabes porque te he traído aquí ―
Sí, padre― esta última la dije un poco acentuada y con un tono que no sabría definir, me miro con la misma expresión que me hace cuando esta apunto de gritarme o regañarme
es del viaje ¿verdad?―, le dije en un tono sumiso
tengo muchos problemas y negocios pendientes, necesito, no, tengo, que resolverlos y no te voy a dejar sola en España―
¿sola?, no estoy sola papá, mi nani y mi papito están aquí ellos me puede cuidar mientras tú te vas de viaje ―
¡no!, tu vienes conmigo, además una de las razones por la cual te llevo conmigo es para alejarte de esos...
― ¡no les digas así!―
Gitanos dijo por fin en un tono forzoso y con dificultad
no papá, quiero pasar un tiempo más con mi nana además está el baile, vas a dejar plantados a los asistentes
tienes razón, suspiro, nos iremos al día siguiente
― ¿puedo irme?
―Si
salí del estudio y me dirigí a la sala para continuar la plática con mi nani, pero ella se había ido a darle jugo a mi papito, así que me encaminé a los establos y allí los encontré, sentados hablando, cuando llegue mi papito se incorporo y  miro que no hubiera nadie luego me tomo de la cintura y me elevo, luego me puso de nuevo en el suelo y lo abrace, mi papito se llama Roberto Andrés Persan, y tiene un hermano llamado Samuel Persan, posee aparentemente cuarenta años pero en realidad tenía en entonces cuatrocientos treinta nueve años ya que mi papito nació en 1550 y su hermano debe tener cuatrocientos cuatro años, él es blanco, con ojos color miel, y cabello café pardo y liso, es alto y un poco musculoso, para mí él es como mi abuelito materno o algo similar y al igual que mi nana me quiere mucho y ambos me protegen de los enemigos de mi padre en el mundo mágico, mi nana me pregunto de que  me había hablado mi padre, tome un cepillo para caballos que se encontraba en el pajar donde estaban mi nana y mi papito sentados  y empecé a cepillar a Maria mi yegua “alada” (en realidad no es alada, les llaman así porque  pueden volar) y les dije del  viaje con una tonalidad de tristeza  y suspire
falta muy poco para el baile me decía mi papito
— y al día siguiente me iré
Escuche la voz de Mónica
niña Luna, niña Luna ―
es mejor que vayas mi chiquita me dijo mi nana me despedí de ellos y me dirigí de vuelta a la casa.
Al llegar mi padre me entrego una caja rosa con un moño en la parte de arriba al destaparlo noté que era el traje que yo había encontrado en el ático,
tartamudee ¿cómo...?, ¿cómo lo sabías? Dije emocionada Luz me conto y yo mismo lo mande a remodelar, es para que te lo pongas el día del baile ― gracias, subí a probármelo― era un vestido muy hermoso, los cambios no eran tan drásticos, yo no habían mangas, es decir el traje comenzaba desde el pecho, mi padre entro y le encanto, ― te vez preciosa pareces una princesa de verdad ― no exageres que se te va a crecer la nariz por mentiroso dije en un tono de burla ― quienes vendrán al baile de despedida  ― todos los duques, los reyes y muchas personalidades importantes, así que necesito que te portes bien ese día ― claro, no te preocupes no te hare quedar mal o por lo menos no el ultimo día ― eso espero ― padre, tengo un pregunta, como hiciste para llegar a ser duque de Toledo ― lo herede de tu abuelo, además soy el mayor, me dijo mientras me abrazaba por atrás ― queras decir el primogénito ― si eso mismo ― ¿los reyes que son para nosotros? ― Primos lejanos, pero ya basta de interrogatorios y mejor te quitas el traje, de pronto lo desluces ― y salió para que me cambiara, mientras me ponía de nuevo mi ropa me di cuenta de una tarjeta que venía en la caja, el sobre decía
“Para mi hija, espero que te guste y que lo disfrutes, te quiero mucho
Tu padre”
Los días fueron pasando y la presencia en mi habitación, en las noches continuaba, preferí no advertir a mi padre y mucho menos a mi papito o a mi nana, ya que ellos son muy intuitivos, y van a creer que es un espíritu o algún vampiro, o cualquier cosa que se les ocurra, y mi padre pondría cámaras lo cual para mí no es bueno ya que aborrezco que me espíen, me siento como una verdadera prisionera de mi padre y por todos esos motivos mi decisión fue callar.

capitulo l

Capítulo I
MI VIDA EN ESPAÑA






Tenía mucho miedo, algo me perseguía, no sabía que era, solo sabía que tenía miedo, había alguien junto a mi era un muchacho de unos quince años aproximadamente que corría adelante como tratando de guiarme a la salida, yo no quería por alguna razón salir de la mansión, escuchaba voces y gritos que me eran familiares;  desperté para mi suerte era solo una pesadilla, era la tercera vez en la semana que tenia pesadillas pero no le decía nada a mi padre porque mi don no era siempre exacto(yo poseía un don de visiones, es decir veía cosas del futuro, pasado o que ocurren en otra parte en ese instante, las del futuro no son siempre precisas y las del pasado o que ocurren en otra parte si lo son, esto me sucede muy a menudo), además la última vez que le conté a Eduardo de eso no le prestó mayor atención,  me levante de la cama con algo de sueño, después de todo quien no se levanta cansada después de una “noche de perros”; era un hermoso día, me bañe, me coloque un vestido verde claro y salí de casa rumbo al mercado de los gitanos, adoraba ir allá, buscaba trajes para la casa o para  muchas actividades y labores diferentes como por ejemplo trabajar en el jardín; compre lo que necesitaba y fui de paso a la casa-finca a dejarlo y me desplacé a la biblioteca nacional luego a la plaza mayor, fue un agradable paseo para un día sábado.
Al llegar a mi casa, me encamine a mi cuarto, pero Eduardo, me detuvo en el camino (mi padre se llama Eduardo del Monte y Castilla, es alto, de un metro con ochenta, tez un poco trigueña aunque él es más bien blanco, ojos café claros, cabello liso y negro con algunas canas y esbelto, al verlo me recuerda a los caballeros medievales, por su forma de actuar, y algunas veces de hablar), me pregunto donde había estado
―por ahí le conteste
― No habrás ido con esos vagabundos de los gitanos ¿verdad?― juro que me mordía la lengua para no responderle lo me provoca decirle cuando mi padre les llama así, le mentí, si le decía que había visitado a mis amigos, los gitanos del mercado y además que había ido hasta el lugar donde se encontraban los demás, ¡no!, la idea no era nada buena.
Entro a su cuarto y yo me dirigí al mío a probarme lo que me había comprado esa mañana; pedí que me lavaran un vestido rojo (no me gusta el rojo porque para mí representa la sangre y no me agrada debido a varias experiencias que tuve cuando niña, pero ese vestido era un color rojo pero no era similar a la sangre) el vestido no era completamente rojo las tiras eran rosa, y al final tenía un bolero del mismo color, hice mis tareas; salí en dirección a la piscina, ahí tuve una visión era el muchacho de la pesadilla pero no estaba solo habían otros más, eran unas siete personas, incluyéndolo y dos mayores de aproximadamente treinta-cinco años o menos, eran cinco jóvenes entre diecisiete y veinte años y dos de treinta-dos y treinta-cinco años todos tenían un físico muy hermoso, me refiero a que era como el cuerpo perfecto y estaban muy bien conservados, los hombres eran todos muy apuestos, y las mujeres eran muy hermosas, recuerdo que habían tres parejas pero el de mi sueño o mejor dicho pesadilla estaba solo, como si no tuviera su “media naranja” o “alma gemela”; estaba parado con sus manos en el bolsillo de su pantalón, tenía una camisa color gris claro, (debo confesar que me gustaba de una forma muy extraña y me sentía diferente como aislada de todo cuando pensaba en él) pero volviendo a la visión, el lugar donde estaban era una sala con muebles muy finos y elegantes, la casa era enorme, hermosa y amplia con muchos cuadros de pintores famosos y antiguos, las paredes enlucidas, piso en cerámica de muy alta calidad, no parecía una casa si no una mansión o un palacio; al volver a la piscina mi padre me estaba llamando a gritos, lo encontré en su alcoba con el computador portátil en las manos con unos libros de contabilidad, me pregunto sobre unas cosas o gritos que había escuchado en la noche anterior; le conté mi sueño, (la versión más larga es la siguiente: Marco un enemigo en el mundo mágico de mi padre quiere convertirme en su aprendiz así que me secuestra, y me lleva a una mansión donde planea convertirme en su neófita bebiendo mi sangre y dejándome casi muerta y esperar la transformación ya que es un vampiro semi-ancestro semi-morfho pero quedo inconsciente por un golpe al él, empujarme y al despertar estaba aquel joven tratando de sacarme de ahí, pero Marco lo atacaba para que no me llevara, en ese momento llegaba Eduardo y le pedía que me sacara de allí, me incorpore y él me tomo de la mano y me saco corriendo yo no quería salir, lo de Marco y el secuestro lo supe por una  visión que tuve mientras me bañaba y logre armar esa parte de rompecabezas pero faltaba saber quién era el joven, recuerdo sus ojos eran verdes un verde intenso, era esbelto, y un poco alto, su cabello era castaño claro, sus manos grandes, con dedos gruesos, cejas pobladas y un poco anchas, labios algo gruesos, piel algo trigueña y un poco pálida), mi padre muy relajado me pidió que no me preocupara de eso que seguro no era nada.
― ¿Qué sabes del joven?― me pregunto mi padre
―no sé nada padre― le respondí.
― no te alarmes, es indudable que no es nada―
Esa noche me “volé” de mi casa por la ventana. a unos festivales de los gitanos al que yo asistí ese crepúsculo, regrese a las 12:30 am para mi suerte logre llegar a mi cuarto sin que mi padre me descubriera en el pasillo, al día siguiente me di cuenta que se había ido a cazar (los enemigos de mi padre son vampiros porque él los caza y le pagan muy bien, a decir verdad, ese era su segundo trabajo en el que se ocupaba cuatro o tres días a la semana, en la noche, porque la clase que el caza solo salen después del ocaso, a comer o muchos a vengarse de los humanos o de otros vampiros, yo creo que tiene suerte es decir no todos sobrevivimos a esa clase de cosas pero bueno ese tal Marco había intentado matarme más de una vez pero luego quiso transformarme porque según papá a él le dolería más que yo me convirtiera en su discípula a que me matase a mí y tan bien al enterarse del don que  yo poseo) al otro día me desperté con mucho cansancio y una de las mucamas me dijo que mi nana me quería ver en la cocina, fui, era Domingo a la  entrada mi nanita me espanto el sueño con un tirón para entrarme por completo a la cocina y me hablo en voz baja pero con tono de regaño:
―te escapaste ayer, Luna Maria Del Monte Xana, anoche fui a dejar unas ropas y no te encontrabas en tu habitación, le mentí a tu padre, no fue nada fácil, mira es que me provoca reprenderte, no lo hago por no causarle más dolores de cabeza, aparte de las haciendas en América―
Seguramente me hubiera seguido reprochando si no la hubiera interrumpido con una incógnita
― ¿qué problema tiene mi papá con las haciendas?― la curiosidad y la preocupación me invadían, ¡cómo era posible que mi padre tuviera problemas y no me hubiera dicho nada!, con razón estaba con los libros de contabilidad; nana me iba a responder pero mi padre entro a la cocina, por suerte no oyó nada de lo que estábamos hablando, me pidió que me alistara para ir a un desayuno de negocios. Subí las escaleras con mucha galbana, esos desayunos de negocios son muy latosos, porque solo hablan de números, asociaciones, etc.
Fui con algo simple, un vestido que compre en el mercado de los gitanos pero le invente que me había ido de compras el día anterior; él se extraño porque yo no salgo de compras como cualquier chica en mi lugar porque es casi tan aburridor como una reunión de negocios, esto fue prácticamente ir en contra de lo mi papá me dijo, porque él me dijo que no me fuera tan elegante, pero tan simple tampoco, en fin volviendo al tema no me agradaba la idea, asistí porque en mi familia rechazar una invitación de esas es con escasa diferencia a un delito, termine pronto el desayuno. Para mi malandanza la reunión se demoro dos horas más de lo esperado y por eso tuve que soportar cuatro horas de solo números (no es que no me agraden realmente me considero hábil para matemáticas), no es nada fácil escuchar a dos hombres hablando de solo números y la bolsa del mundo, a pesar de esto mi don arribo al rescate tuve varias visiones: vi a la familia de nuevo solo que con el joven me encontraba yo, abrazándolo, me asombro mucho porque luego de esa tuve otra solo él y yo o él me estaba abrazando a mí y yo estaba de espaldas a él y la siguiente nos estábamos abrazando mutuamente(yo me encontraba a recostada en su pecho y con mis manos en sus hombros y frente a él); en total fueron tres visiones que tuve, no lo considere suficiente para distraerme de la conversación así que me dedique a pensar en eso y hacerme preguntas como: ¿Qué tendrá que ver él conmigo? o ¿Por qué su familia estaba junto a él y que tenía que ver yo con eso? pero mi mayor incógnita fue si ¿su “alma gemela” seria yo?, miles de preguntas se me vinieron a la cabeza y entre mas pensaba más preguntas se me ocurrían hasta que oí las palabras de despedida, al fin salimos de esa mansión y nos dirigimos a la casa-finca, mi nanita nos estaba esperando en la entrada, nos hizo su típica pregunta:
― ¿Cómo les fue en la reunión? ―
― De maravilla contesto mi padre―, dirigiéndose a ella y abrazándola
― Fue muy aburrido― conteste yo, al instante en que pasaba por un lado
Eduardo me siguió a la mesa y le pedí a Mónica que me llevara un jugo de manzana, mi padre se sentó al lado mío y me pregunto sobre mis visiones,
― ¿Cómo sabes de eso? ―, arribo Mónica con el jugo, papá me hablo en otro idioma me dijo:
―was your iris blue and did your eyes shine three times, therefore you did have three visions (tu iris, estaba azul y tus ojos brillaron tres veces, por lo tanto tuviste tres visiones) moví mi cabeza en señal que era cierto y le agradecí a Mónica por el jugo
― ¿de que trataban?
―del joven del que te conté ¿recuerdas?― gruño, se que estaba celoso,
― ¿te gusta?―,
― ¡no! ― exclame.
― Segura Luna ― lo mire reprochándole la pregunta,
― de acuerdo solo espero que no me cambies por él― dijo en tono burlón y en ese mismo le conteste yo
― te estás burlando de mi, además yo no cambiaria a mi viejito lindo ― se rio
―no soy tan viejo, no mas tengo cuarenta y tres años―.
En el almuerzo casi no tenía apetito, (la verdad, era algo tarde cuando desayune, además comí bastante y el jugo lo deje a la mitad), me levante de la mesa y me fui al jardín a leer pero no pude dejar de hacerme la misma pregunta (¿Qué tenía yo que ver con ese muchacho?) y entre pensar y pensar otra visión apareció en mi mente, él y yo estábamos en una roca sentados hablando pero en un bosque que parecía de ensueños es decir había arboles por todas partes, una neblina que parecía mágica nos rodeaba, lamentablemente no pude escuchar lo que platicábamos, me fue muy familiar el bosque, recordé Punta Arenas (Chile) allí vivía un viejo amigo de mi padre o más bien mi padrino, donde solía ir de niña, principalmente huyendo de los enemigos de mi papá, (él y su ex esposa tuvieron una hija que lamentablemente murió días después de nacida y ellos me apadrinaron ya que él y mi papá hicieron un acuerdo de que el primer hijo que naciera de cada uno seria apadrinado por el otro), yo iba a explorar los bosques, eso fue hace aproximadamente cuatro años desde entonces no iba, cuando fui tenía diez años, en verano, pero ¿qué haría yo en la Patagonia o para ser más exactos en Punta Arenas?.
Lunes, genial, no tenia sueño, me refiero a que no me sentía cansada pero no quería ir al colegio; yo estudio en una especie de “internado”, para mujeres, las que quieren pueden internarse, las que no salen a las tres de la tarde, lo bueno de los lunes es que a las primeras horas me toca biología y es una de mis materias favoritas, el chofer me llevo, al llegar, me encontré con unos compañeros, entre al laboratorio de química me senté y tuve una visión, vi al joven en mi habitación pero no era en España, era en América, Canapote-Colombia, yo estaba llorando y él trataba de consolarme, lloraba muy desesperada, al regresar a mi mundo real, la profesora, se estaba preocupando,
 ―estoy bien― conteste
Había medio salón de clase encima de mí, la maestra Cecilia me pregunto de nuevo si estaba bien, moví mi cabeza en señal que si, la clase continuo como si nada hubiera pasado.
Al llegar a mi casa mi nana me recibió, me saludo muy cariñosamente como siempre, me dirigí al comedor, allí se encontraba mi padre con una cantidad de hojas, lo salude
―hola―
Se detuvo en sus cuentas, se puso de pie y me saludo, lo abrace y él me dio un beso en mi cabeza,  subí a mi cuarto, deje mis cosas en el mueble, y me cambie, recuerdo que ese día me puse un vestido verde, el que había mandado a lavar días antes, tenía varios encajes desde la cintura hacia abajo, me lo coloqué unas sandalias blancas, y baje nuevamente al comedor con mi padre, nos sirvieron, una comida que no me agrado mucho, mi padre me reprendió por no comerla, de hecho comí muy poco para que no digiera nada, luego sirvieron mi preferido me disponía a comerlo pero mi padre, me miro con una expresión de desacuerdo, reprochándome mi preferencia, comí muy poco y el resto lo deje, tuve que hacerlo, de lo contrario mi padre me habría criticado como siempre, salí a la plaza mayor de Madrid era un día algo nublado y gris, pero aun así salí, me dedique a caminar por largo rato, luego me senté en una silla y de nuevo tuve una visión, mi padre recibía una llamada, una voz le decía
“ya lo sabe todo, al fin pagaras por todo el sufrimiento que me has hecho pasar, Eduardo Del Monte” ―, mi padre colgó, su rostro era de preocupación, en se instante yo aparecía, estaba muy enfadada, lloraba, le decía
―porque, porque me hiciste esto, (lo golpeaba en el pecho, mientras él me tenía por hombros) ¡te odio, te odio!―, me dirigía a la salida del estudio y le decía:
― ¡me iré de esta casa!― mi tono de voz era de decepción, dolor, ira y odio, volví; surgió otra incógnita aparte de la de mi sueño
¿Porque discutiría yo con mi padre?, ¿que sería tan grave para que yo tuviera tanta ira y le digiera que lo odiaba? o ¿sería tal vez una visión “errónea”?, tome un taxi de regreso a casa. Me baje antes, fui donde mis amigos los gitanos, hable con Dora una amiga mía, ella me logro convencer después de tantos meses de vivir en España, de ir a su casa a conocer a su mamá, acepte, al llegar a la casa que era de ladrillo y no era una tienda como yo creía, la señora, me recibió muy amablemente, pero al estudiar su rostro en ese momento me di cuenta que me miraba de una forma extraña, su madre se llamaba Marieta, la salude, apareció una mujer ya de edad que se asombro al verme, se devolvió.
―creo que no le agrado a tu abuela― le expresé a Dora,
―esto es tuyo pequeña ―, apareció de nuevo pero con una manta de seda dorada en sus brazos y me la entrego.
―no tenia palabras‚ al fin logre decir
―no... No puedo recibirlo, esto... esto no es mío, me temo que me confunde con alguien más―, a lo que ella respondió en la lengua de los gitanos
―no me podría equivocar, el parecido con tu madre es asombroso, ¡eres idéntica!, solo que el cabello ondulado es de tu padre― (logre saber lo que decía gracias a que Dora me tradujo todo lo que su abuela me quiso hacer saber), me sentía confundida, como sabia la abuela de Dora que yo me parecía a mi madre, y además mi papá no tiene el cabello ondulado, respire hondo, me encantaba la suavidad de esa manta, era pequeña como la de los bebes aunque se podía usar también como abrigo y su color era realmente hermoso, finalmente le pedí a mi amiga que le preguntara cuanto costaba la manta, ella le pregunto, pero la mujer respondió
―es tuya, tu abuela Lucia me la entrego como recuerdo de la hija del hombre que nos ayudo tanto―,
Finalmente dije
―gracias, yo me tengo que ir, se hace tarde y es preciso me que marcharme a casa― Dora me acompaño a la salida del lugar donde viven los gitanos, me despedí de ella y le pedí que le diera las gracias nuevamente por la manta,
―dile a tu abuela que le agradezco inmensamente por la manta―.
Al llegar a casa era algo tarde, fui directo a mi habitación y doble la manta, la puse debajo de mi almohada, bien oculta porque si mi padre se daba cuenta, me regaña, y conociéndolo, se que la quema; acomode la cama, escuche la voz de mi padre en el pasillo, tome un libro del nochero y me recosté en mi cama, entro y lo mire, me dijo con un tono de entre reclamo y burlón
―se puede saber porque no fuiste a saludarme―, respire hondo con una sonrisa en mi boca y le dije
―porque, necesitaba saber cómo terminaba el libro― 
― ¿segura Luna?
― si― le respondí, me abraso y me dio un beso en la frente y me dijo
―adiós, que lo disfrutes―
Salió, lo  solté y saque la manta dorada que me habían regalado y me acosté por completo en la cama boca arriba, al olerla, me fue muy familiar ese olor, sentía que me recordaba a alguien que conocía, entonces recordé lo que la mujer me dijo, pensé varias cosas: la primera era, lo del cabello, si mi padre no tenía el cabello ondulado por lo contrario totalmente era liso, lo segundo era que ni departe de mi mamá ni mi papá tengo ninguna abuela con ese nombre, lo tercero y último fue que ella dijo “recuerdo de la hija del hombre que nos ayudo tanto”, mi padre no le agradaban ni poquito los gitanos, no soportaba tener uno en frente(a excepción  de mi nana y mi papito aunque mi papito no es precisamente gitano de sangre sino más bien literalmente), al final llegue a varias conclusiones , como que tal vez, solo tal vez yo no fuera hija de Eduardo y que mi mama ya estuviera embarazada cuando se caso con mi papá o la que mas aceptaba era que  la mujer se hubiera equivocado, en ese momento mi nana me grito desde la parte inferior de la casa o para ser breves el primer piso 
―ya está servida la cena querida, baja a cenar―, baje  
Me dedique casi media hora a detallar a mi padre buscando algún parecido con él, yo no tenía nada de él ni los ojos, ni los labios ni nada, mi padre notó que lo observaba demasiado y como siempre me pregunto de una forma seria con su tono de caballero medieval y directa
― ¿Qué es lo que tanto me miras?― además lo expreso con su tono de regaño
―nada― mi nana que estaba presente, me hizo una sugerencia
―porque no subes a tu cuarto, que yo necesito hablar con tu padre―
―okey― subí, pero cuando ya llegaba al segundo piso, escuche una discusión entre los dos:
― ¡que sucede contigo! Exclamó mi nana al tiempo que le gritaba ― ¡es tu hija!―  
― ¡hay por favor Danielle!, tu mejor que nadie sabes que eso no es cierto―, sentí que mi corazón y mi alma se rompían y un terrible dolor al escuchar eso.
―tal vez no lleve tu sangre pero tu decidiste criarla, porque no mejor me la dejaste a mi solamente, yo por lo menos no la habría tratado de una forma tan cruel y agresiva como tú, por Dios Eduardo es tu hija aunque sea de crianza pero es tu hija ¡reacciona!―.
En ese momento baje al primer piso ― ¡Qué! no soy tu hija, ¡cómo es posible que me mintieras! ―le grite, corrí a mi cuarto, mi padre corrió atrás de mi llamándome
―Luna, Luna― llegue a mi cuarto y me arrogue a la cama al hacerlo puse mi cara en una almohada y la apreté fuerte contra mí, un dolor agudo se instalo en mi pecho, era el mismo dolor que sentía cuando perdía a alguien amado, él me alcanzo en muy poco tiempo se arre costo en el marco de mi puerta
―escúchame, suspiro, lo que oíste solo fue producto de la ira que Luz Danielle y yo teníamos en ese instante, pero no es cierto―, estaba boca abajo me senté y me seque mis lagrimas
― ¿seguro?― me hizo una señal de que si, con su cabeza; se acerco y se sentó a mi lado lo abrace y él me acaricio en el cabello, él salió de mi habitación, me acosté.
En ese noche soñé con lo mismo que el Sábado, a tanto mi nana logro despertarme, me senté, estábamos muy nerviosa en especial mi nana;
―que te paso mi niña, ¿otra vez esa pesadilla?―
Me trate de calmar, estaba llorando (era algo que no podía evitar).
 ―si nanita― apareció mi papá
 ―que ocurrió ¿porque gritaste Luna? ― exclamo mi padre, mi nana le explico que había tenido una pesadilla,
― ¿la misma de la otra vez?―.
―si papá―.
―deberías ponerle más atención a esto Eduardo, en verdad creo que es algo serio no es natural que sus sueños se repitan tan seguido― yo mientras tanto lloraba en brazos de mi nani
―no, ha de ser una de esas visiones “alternantes”― se acerco a mí y me acaricio la cabeza con una de sus manos.
―descansa hija
No les quise decir que esta vez la visión o como le dice mi papito “sueño a futuro” había sido peor porque aparte de haber visto como me torturaba, también lo había sentido, era como si lo estuviera viviendo, es cierto que algunas noches anteriores lo había soñado pero fue peor y si lo decía conociendo como conozco a mi nana le pediría a mi papa que me lleve a brujos y todas esas cosas además mi papá no cree en eso y el diría que es absurdo que eso no me servirá de nada, que hay que llevarme donde un psicólogo por si hay algún trauma con esa pesadilla y por esto empezaría la discusión de siempre y por prácticamente lo mismo, las anteriores no lo había sentido tan real como esa vez en fin entre mi nana y mi papá lograron calmarme, me volví a dormir, un sueño vino a mí, era el joven y yo estábamos en la casa de América para ser más exactos en Colombia, el se dedicaba a mirarme mientras yo me des atrasaba o algo similar porque yo tenía un cuaderno y copiaba de este, luego le pedí que me dictara y él lo hiso pero sin dejar de mirarme, luego mi padre llamo a comer, me despedí de él y lo acompañe hasta el balcón y me despedí de él con un beso en su mejilla, el se bajo y puso su pie en una ventana, luego se dejo caer y salió de la hacienda, logre verlo en el horizonte, alzo su mano y la agito, yo hice lo mismo desde el balcón, su ropa era un jean y una camisa blanca con tenis del mismo color.