Capítulo II
EL VIAJE.
Desperté con algo de sueño porque la noche anterior me levante con lo de la pesadilla y me volví a dormir a las tres de la mañana aproximadamente, me puse mi uniforme de diario y baje a desayunar
―veo ojeras― dijo mi nana en un tono burlón a lo que mi padre me respondió levantando la cabeza
―debe ser por la pesadilla ¿Cuánto de demoraste en dormirte? Cinco minutos diez o más― suspire
―algo así― conteste
―sabes, he pensado llevarte a América, para alejarte de esos cochinos gitanos que son supuestamente tus amigos
― ¡no!, exclame, papá no voy a irme a ninguna parte y no te burles de los gitanos ellos me aprecian mucho además mi nana también es gitana y los demás gitanos son como mi nani ¿cierto nani?― mi nana que estaba presente no dijo nada, solo siguió sirviendo el café
―es diferente en este caso, por tres cosas primero ella no fue criada como los demás, segundo ella es una albina fría (es decir una vampiresa) y por lo tanto tiene más años de experiencia y la tercera es porque fue la nana de tu mamá y por lo tanto ella sabrá como “dominarte” más fácil― al decir esto mi padre se notaba muy alterado, al él le molestaba hablar de los gitanos los trataba como basura (literalmente), durante el resto del desayuno ninguno dijo ninguna palabra, me levante, me despedí pero al salir el me dijo
―hablaremos del viaje cuando llegues― y salí.
Durante el descanso me encontraba charlando con unas migas y una visión se vino a mí el chico de mi pesadilla y yo nos chocamos en un pasillo, yo llevaba muchos papeles los cuales salieron a volar cuando él y yo nos chocamos”, al despertar” mis amigas me llamaban
―Luna, Luna―, respire hondo
―estoy bien― conteste, las demás siguieron en su charla.
Al llegar a casa, mi padre me interrumpió en las escalas paso sin mirarme ni saludarme
―te necesito en el estudio ahora―
Sabía que me iba a hablar del viaje a América y no me equivoque me pregunto
― ¿quieres ir a América?―, moví mi cabeza hacia los lados e hice una especie de ruido
―de todas formas iras, tengo que viajar y vendrás conmigo― agache mi rostro y me resigne a mi “sacrificio” por mi padre
―mi nana vendrá con nosotros ¿cierto?―
―no ella es muy alcahueta en algunas cosas y no quiero eso―
―pero papá―
―sin peros me grito estaré más pendiente de ti para que no te me salgas de las manos―
Salí muy furiosa del estudio todas las veces mi nani venía con nosotros pero esta vez no quien me iba escuchar, mi padre no me entendía, subí y me cambie, me puse un vestido azul y baje, una sirvienta me informo que el almuerzo ya estaba, le dije que ya iría, pero mentí, salí de mi casa hacia el mercado de los gitanos, estaban haciendo una fiesta por el nacimiento de un nuevo integrante, yo me uní a la fiesta y olvide el viaje por completo, todo era alegría hasta que llego Eduardo, se enfureció y me tomo de un brazo, me regaño, pero el líder de los gitanos intervino a mi favor, ya iba a empezar la pelea pero yo finalmente decidí irme a casa, ya en el estudio el regaño fue más que eso me hizo sentir como si fuera la peor hija del mundo, recuerdo bien sus palabras:
―como se te ocurre mezclarte con esa gentuza, quieres ser igual a ellos, o es que te crees una fundación para ayudarlos, ellos son ladrones, además como se te ocurre irte de la casa sin protección y a ese lugar, estoy muy decepcionado de ti, se supone que eres una duquesa y debes actuar como tal pero tú no lo pareces, tu lo que pareces es una mendiga que digo mendiga tu lo que pareces es una... una gitana, igual de asquerosa, arrastrada en tu forma de actuar, deberías comportarte como alguien de la nobleza española no como una tonta y torpe gitana―
―tampoco me trates así, soy tu hija ¿recuerdas?, no soy ni tu sirvienta ni nada parecido para que me grites― le dije en un tono muy alto o como diría me nana a lo sordo,
―a mi me respetas jovencita―
Luego levanto su mano izquierda y me abofeteo en la mejilla derecha, me enfade, y salí del estudio muy furiosa, justo en ese instante él me pidió que lo perdonara, que no era su intensión hacerme daño pero que yo no debía comportarme así.
―Luna, hija te lo pido perdóname... yo... yo no quería pegarte... pero... tu a veces colmas mi paciencia; Luna―
―no puedo perdonarte, te odio― Desde la mitad de la escalera le grite
Él me siguió, yo corrí hasta el cuarto de aseo, de allí había una especie de puerta o pasadizo hasta el primer piso, baje las escaleras, atravesé la cocina, salí al comedor y luego al pasillo principal con los cuadros de los pintores famosos, y por ultimo me dirigí al cuarto de mi nana la encontré adentro, me estaba esperando, sentada en su cama, me hizo una seña con su mano de que entrar, lo hice y cerré la puerta, me acosté en su regazo de “madre” a llorar hasta que me quede dormida.
Entre sueños escuche gritos y era mi padre llamándome, me desperté pero me hice la que dormía, mi padre abrió la puerta
―Shh... Eduardo te lo suplico no grites Maria está durmiendo―
Salieron, pero pude escuchar lo que hablaron:
―Como se te ocurrió tratarla así, está muy dolida además la abofeteaste, y ¿te haces llamar caballero? debería darte vergüenza―
― Luz, escucha, perdí los estribos, me enfado mucho el verla con esos… esos...
― Que dilo, ¡gitanos! pues entiende, que ella le agradan mucho y era una celebración, con eso ella logro olvidar el viaje y luego tu llegas y lo estropeas todo.
― De acuerdo aplazare un poco, solo un poco el viaje a Cartagena para calmar un poco los ánimos y para que se despida de ti.
― ¿En serio no me dejaras ir?, vamos Eduardo me necesita, perdió a su madre y yo la crie desde que era una bebita, e incluso le guarde el secreto a los Borlue y no fue fácil, déjame ir.― le suplico a lo ultimo a mi padre
Al escuchar lo que mi nana le pidió pensé que tal vez ella le lograra meter en la cabeza que yo necesitaba de mi nana para no salirme de sus manos ya iba a “cantar victoria” cuando mi padre se opuso
― Basta no me hables más de ellos, y no irás―
― Qué hay de las pesadillas en las noches, que tal que se haga realidad, ella ya me la conto más de una vez, al parecer tu mueres, no creo que lo soporte, te aprecia mucho te quiere como su padre.―
― Si me apreciara no se iría con ellos y además soy su padre y tu no la vuelvas a llamar Maria su nombre es Luna, ese es su nombre principal.―
―Sabes, en parte creí al verla crecer, que te agradaría tanto como a mí que tuviera algo del espíritu aventurero de Alma, así y te olvidaras de tu tonta guerra contra esa familia, mira Eduardo en serio te agradezco mucho que le pusieras de segundo nombre Maria su madre también se llamaba, además también se llama Maria ¿no?―
― ¡Ella!, Alma me cambio por... ni si quiera lo quiero recordar y solo por Alma acepte darle ese nombre.
― Tú eras un buen esposo para mi Alma pero ella no estaba enamorada de ti, ¿cuándo lo entenderás?, además para ella no fue fácil decirte que no te amaba y negar tu propuesta, porque pudo, no decírtelo y traicionarte.
― ¡Odio a Iñaqui Borlue!, me llevo a Luna a su cuarto.
Se disponía a abrir la puerta y mi nana le dijo
― Él fue el hombre del que se enamoro Alma.
Entro, me tomo en sus brazos y me dormí al llegar al cuarto, y se sentó a un lado sentí que me hablaba, pero no lograba entender lo que me decía, hasta que empecé a soñar, soñé, con una familia, que se componía de cuatro mujeres y tres hombres, estaban sentados hablando, hasta que yo llegaba, entonces, todos los hombres y dos de las mujeres se ponían de pie, las otras dos se negaban a pararse de sus sillas, el hombre de más edad (cuyo nombre era Iñaqui), le pedía a la que parecía su mujer (llamada Jessica) y a la hija de esta (Isabel) que se pararan a lo que ellas respondían
― ¿ella quien es para que nos paremos por ella?― decía Isabel
― puede que lleve tu sangre Iñaqui, pero no es de esta familia― su madre comentaba
otro hombre, de aproximadamente unos diez y seis años me pedía que me sentare (su nombre era Jampol), él estaba acompañado por una mujer de su misma edad que era su esposa, su nombre era Rosa, yo me hacia al lado de un joven de unos diecinueve años que parecía ser el hermano de Isabel, su nombre era Gregorio, la distribución de la mesa era la siguiente: Lucia la mujer de más edad y madre de Iñaqui estaba en un extremo y su hijo en otro, la esposa de este se encontraba a la derecha y justo en seguida su hija Isabel, después el hijo de Iñaqui con su esposa y al lado izquierdo nos encontrábamos Gregorio y yo, la cena al parecer era para mí porque la señora Lucia me pedía que la disfrutara, hablamos sobre mí, y un poco de mi madre, todos con excepción de las dos mujeres me miraron con aprecio.
Al despertar era tarde, le pedí a una sirvienta que me llevara la cena a la cama, y así lo hizo cene aunque no quería, hice mis tareas y me quede hasta tarde en el computador, ya casi terminaba y apareció Eduardo me pregunto:
― ¿Por qué no bajaste a cenar? ―
Iba a acariciar mi cabello pero yo me aparte de su mano con un leve movimiento hacia la derecha,
―no quiero que me toques―, se sentó en mi cama
―estas enojada con migo por lo que hice ¿verdad?, hija yo no quería pegarte pero me enoje mucho, ¡perdóname!, planeo aplazar el viaje un mes―
Me di cuenta de que lo hacía por mi pero el normalmente no lo haría ni siquiera por mi
―en serio aplazaras el viaje le dije deteniéndome y me voltee hacia donde él estaba, movió su cabeza hacia arriba, ¿mi nana? ―vendrá con nosotros dije ilusionada
―no ella no puede venir, ya te dije porque―
Me enfurruñe y regrese a lo que estaba haciendo
Le dije antes de que se fuera del cuarto ―sabia que tanta dicha no era cierta―.
Salió, en ese momento termine y mi nana apareció, con su apariencia de madre putativa y sus aparentemente, treinta y ocho años (ella es un vampiro morfho por lo tanto es inmortal, pero ella no mata humanos, utiliza magia para nutrirse de comida humana su nombre es Luz Danielle Persan, sus ojos son azules su piel pálida, y su cabello es un color café oscuro, con reflejos vino tinto y rizo, pero su mirada es tierna, excepto cuando se enoja no es nada agradable, en realidad no tiene treinta y ocho tiene ciento catorce años ya que nació en 1874 y tuvo su hijo en 1892) ella es muy cariñosa y casi una madre para mi,
―lo convenciste―
― No nani ―
― lastima dijo mientras se sentaba a mi lado sabes eres como mi hija ―
― tú has tenido hijos nani? Suspiro ruidosamente
― Sí, tuve un hijo pero murió en un accidente en 1912 tal vez hayas escuchado de un barco muy famoso del que te conté cuando eras niña el titanic, en ese accidente casi muero pero tu papito me salvo, él iba viajando con un medico vampiro y su hijo o creación como prefieras llamarle, luego conocí a tu familia y me dedique a cuidar de ellos
― ¿Como era tu hijo? ―
―se llamaba Santiago, era muy parecido a su padre pero con mis ojos―
― ¿qué sentiste cuando te convirtieron? ― fue doloroso, pero cuando te despiertas sientes como si hubieras vuelto a nacer, es como una nueva oportunidad ―
― Mi papito fue... el que te convirtió ¿cierto?―
― Sí, yo lo conocí cinco años antes de que “muriera”, a él le hubiera gustado convertir también a Santiago pero cuando lo encontró ya era muy tarde ―
El relato de mi nana no fue como yo creía es decir mi papá me hablaba muy mal de los vampiros pero el siempre excluía a mi nana y mi papito, además un vampiro medico
―nani ¿tu ibas en el titanic y existen en verdad los médicos vampiros? o es una de tus bromas ― se rio,
―no mi niña, yo iba en ese barco como camarera, al igual que ese medico aunque su hijo iba como un supuesto estudiante, yo lo conocí por ser amigo de tu papito, esa noche la recuerdo muy bien, el titanic empezó a hundirse, yo intentaba salvar a mi hijo, pero cuando se hundió no lo volví a ver nunca más, al tiempo después me di cuenta de que había muerto, yo estaba flotando, Roberto, el médico y su hijo por ser vampiros no se congelaban, al encontrarme estaba casi muerta, y tu papito me convirtió porque no quería perderme, y así fue como ocurrió todo―
― ¿qué paso con el médico?
― Su nombre era Samuel, y él poco después convirtió a una señora y a varios muchachos, que se volvieron sus hijos adoptivos y en ocasiones sobrinos o hijos de primos lejanos y hasta decían que eran niños que habían adoptado cuando los dejaron a su cargo, claro... que eso serian hijos adoptivos, en fin aunque según Roberto él tenía dos hijas antes de ser vampiro, yo permanecí junto a ellos hasta que encontré a tu familia―
Quede maravillada con la historia de mi nana yo no sabía que mi nana había sobrevivido a ese hundimiento o que ella había tenido un hijo, fue asombroso además por como lo conto era como si estuviera viviendo de nuevo ese instante y pude notar que recordaba ese día de horror además una lagrima salió y se deslizo suavemente por su mejilla derecha
―te veo luego mi chiquita― me dio un beso en mi cabeza y salió.
Lo que me dijo mi padre fue cierto aplazo el viaje un mes pero me entere de que pensaba viajar ese mismo fin de semana, baje pero no comí nada de desayuno y me devolví con el pretextó de un dolor en mi estomago a mi habitación y durante todo el día no vi a mi padre, baje a la hora de la cena, luego me devolví a mi habitación y en poco tiempo me dormí, me desperté a media noche y fui al baño, por alguna razón tuve la sensación de que alguien me observaba, pero creí que era mi imaginación, me acosté y una especie de recuerdo vino a mi era yo de bebé y mi madre, estaba corriendo con migo en brazos y era perseguida por cuatro personas que la querían matar o al menos eso parecía, me dejaba en un tronco caído de un árbol hueco y se iba corriendo pero la alcanzaban pronto y ella le pedía al joven de mi sueño que me cuidara y que por nada del mundo permitiera que me tocaran, antes de morir mi madre pronuncio unas palabras, ellos me iban a matar a mí, pero el joven utilizaba un escudo o algo similar para protegerme del poder que ellos usaban en mi contra, entonces, una mujer, vestida de negro, con su cabello negro y liso dijo
― siento una presencia, alguien está junto a ella y la está protegiendo―
Un hombre vestido de blanco decía ―no podemos tocarla pero morirá de frio―
En ese momento levantaba sus manos hacia arriba en forma medio cerradas e hizo nevar y aparecían vientos muy fríos, luego se esfumaron. El joven utilizo algo como una especie de manta que al principio no logre distinguir pero luego reconocí era la manta que me había regalado la abuela de Dora, se la quito al cuerpo sin vida de mi madre y me envolvió para que no me muriera de frio y aunque esa no era la primera vez que tenía esa visión de hecho ya me la sabia de memoria pero esta era diferente solo por una cosa el joven no lo había visto en mis visiones anteriores tal vez hubiese estado pero no lo note, él se quedaba conmigo acostado a mi lado para que ellos no regresaran hasta que todo fue blanco, y la imagen del joven fue la última en desaparecer.
El despertador hiso su trabajo, me aliste y baje a desayunar los días martes mi papá tiene la costumbre de levantarse tarde porque la noche anterior sale a cazar “albinos fríos”, así que no me encontré con él en el desayuno, termine a medias y me fui.
Al llegar del colegio, en la entrada de la casa-finca tuve una visión, era yo discutiendo con mi padre sobre el viaje pero no era en España era en América, yo me enfadaba mucho por el cambio tan constante de vivienda, de país, de escuela y de amigos pero por ninguna parte vi a mi nana y normalmente en absolutamente todas las discusiones esta ella después de tenerla siempre habla con uno de los dos, aunque la mayoría de veces era con mi padre, tal era mi enfado que pensaba en decirle que lo odiaba; continúe hacia mi dormitorio, al llegar puse mi maletín en la cama y me cambie, al terminar de alistarme tuve de nuevo otra visión, me vi muerta, lo cual fue muy extraño porque habían muchas personas llorando y al acercarme al ataúd pude ver mi cuerpo, grite y volví a la realidad, me fui corriendo al cuarto de mi nani y le conté mi visión, mi nana se aterro tanto que creo que se puso más pálida que de costumbre lo cual es raro porque ella es muy, muy blanca, me llamo y me puso en su pecho tratando de calmarme porque de pronto me da la enfermedad de nuevo es decir me desmayo y es posible que convulsione, (es una enfermedad que herede de mi madre que consiste en la alteración de los nervios lo cual hace que me desmaye y si es muy grave hasta puedo morir) mi papá que al parecer escucho el grito apareció en la alcoba desesperado por el grito
―Luna, ¿qué ocurrió? ― Le conté mí sueño y él se puso entre nervioso, asustado, sorprendido y otra cosa más que nunca identifique
―okey, cálmate―, seguro es una de tus visiones erróneas no ocurrirá lo prometo― me arre coste sobre él mientras me acariciaba suavemente mi cabello.
Ya en el almuerzo yo no podía siquiera probar bocado no me pasaba era muy escalofriante, estaba muy asustada y no sabía si matarme, o si dejar que pase o si quería saber más, o si tal vez era solo una “visión errónea” mi padre me miro,
―no tienes hambre ¿verdad?―
―no papá esa visión se me quito totalmente el apetito―
― ve a tu cuarto y te duermes un rato bueno ―
― Sí creo que es lo mejor ―
Al llegar a mi habitación me acosté en mi cama pero no conseguí dormirme así que baje a la biblioteca con mis cuadernos e hice mis tareas y me dedique a leer un libro hasta que me aburrí de tanto leer y subí al ático a ver que encontraba para hacer, en mi mente pensaba que tal vez hallaría algo divertido o emocionante entre las cosas de mi madre, y no me equivoque encontré lo que parecía ser un traje era de color azul muy hermoso, por lo que pude notar, era de baile, era largo y con mangas a la anchura de los hombros y con un escote no muy abajo, era algo ajustado desde el pecho hasta la cintura luego de abría y tenía muchos prenses debajo de la tela en la parte de abajo había una enagua, estaba en perfecto estado, baje muy emocionada a buscar a mi nana y como siempre la encontré en la cocina preparando la cena, le mostré el vestido, su gesto era de asombro, sorpresa y alegría al mismo tiempo, tartamudeo tratando de decir algo hasta que al fin lo logro articular a medias
― ¿donde... donde lo encontraste? ―
―en el ático, estaba en un cofre, ¿verdad que es hermoso? ―
―Sin duda alguna, era de Alma, tu mamá nunca lo uso―
Cuando mi nana me dijo eso me asombre de que mi madre nunca hubiera usado un traje tan hermoso como ese,
― ¡tengo una idea!, que te parece si lo mandamos a “modernizar” y te lo pones en el baile que habrá en un mes (era un baile de despedida de mi padre y mío)
― ¡Sí! nani, ¿tú puedes mandarlo? ―
― okey―
Se lo entregue y me fui de nuevo al ático a ver qué cosas interesantes podía encontrar, recuerdo que encontré una diadema hecha de plata y con diamantes que se hallaba en un cofre, solo por curiosidad me la probé y me quedo exacta,
―es perfecta además combina con el vestido― me dije a mi misma cuando la retire de mi cabeza, la tome, puse las cosas de nuevo en el cofre y partí a mi habitación, la guarde en un cajón de mi nochero.
― ¡de nuevo a cacería!― grite horrorizada en plena media noche cuando por pura casualidad baje por una galleta de la alacena
―sí, tengo que irme, me lo han pedido además pediré el traslado a Cartagena, para que me asignen una zona en especifico― me beso en la frente al salir.
En el desayuno no vi a Eduardo seguro estaba dormido, sin embargo si bajo a recibirme y aprovecho para comer una onza. Mi papá tenía un gran moretón en su ojo izquierdo, no pude contener la risa y le dije
― ¡vaya papá, ese fue un buen golpe!― y me reí un poco más
―ja, ja, ja que gracioso verdad claro como a ti no te golpearon en la cara ―
―lo siento papá pero es que te vez tan gracioso con ese ojo amoratado ―
―Luna espero que a ti no te pase esto nunca ―
―papá como me va a pasar eso si tu no me dejas salir a caserías ― continuo comiendo y mirándome a los ojos mientras yo me partía de la risa y no dijo ni una palabra hasta que hiso su pregunta de siempre
― ¿Cómo te fue en la escuela? ―
―Bien ― no quería seguir hablando con el así que no comí mas, quería distraerme así que salí al jardín, y me acosté en la hierba a pensar como sería mi vida si fuera libre de verdad, es decir mi padre me mantiene “prisionera” de él literalmente, es muy celoso conmigo no permite que ningún hombre que me pueda pretender de manera voluptuosa o insolente, para él hombre perfecto para mí es un hombre que sea paciente, que me quiera, que me respete, que me dé gusto, en fin el lo platea de una manera que suena imposible que exista un hombre de esos o si existe sería muy difícil encontrarlo, por eso planeaba continuar con el negocio de la familia hasta que me enamorase y luego podría tener hijos, y me pasaría el resto de mi vida cuidando de ellos y de mi esposo, trabajaría sin descuidar mi hogar y esa sería toda mi vida, sé que no es la mejor pero es una vida buena según mi criterio, además mi forma de ser es según como mi padre ha querido que yo sea, una mujer que por obligación debe inclinarse a las normas de sus superiores y mi nana ha tratado de que por una vez en la vida permita que yo pueda “rebelarme” y ser quien en realidad soy pero mi padre no me lo permite, y dice que yo soy una persona de la realeza y por lo tanto debo portarme como tal.
Con el paso de los días, note algo muy extraño en las noches, era como si alguien me observara o si me estuvieran espiando, pero como siempre no había nadie, al principio creí que era cierto y luego me di cuenta de que era mi imaginación.
Pasaron dos semanas, y mi padre empezó a insinuar el posible adelanto de nuestro viaje, pero siempre que el empezaba yo me iba y le hacía caso omiso a sus llamados y a sus regaños por darle la espalda, aunque ha estando apunto de aporrearme, pero como siempre mi nani ha intervenido, ―falta menos de una semana para el viaje, y ya estoy rogando que mi papá lo aplace un mes más pero sé que no lo hará ― no mi chiquita, me decía mi nana mientras hablábamos en la sala, (mi sala es muy hermosa, como mi padre es millonario toda la casa-finca esta estucada, la sala tiene muebles de un color, entre gris, y azul oscuro, son de muy buena marca y me encanta acostarme en ellos, hay baldosa y una chimenea, muchos cuadros y fotos, aunque solo hay una de mi madre, mi papá dice que para mi fiesta de quince años mandara a realizar dos cuadros idénticos uno para colocarlo en la sala y otro en el estudio, pero para eso falta algo de tiempo) en ese momento apareció mi padre, y quería hablar conmigo asolas en el estudio, ―Luna Maria necesito hablar contigo en privado ahora mismo― cuando me dice mis dos nombres se que quiere decir que será algo del viaje, o que a mi posiblemente no me gustara, me pare y me dirigí al estudio y atrás estaba mi padre, al entrar, mi padre cerró la puerta y se sentó en la parte de atrás del escritorio (el estudio es magno, las puertas se abren hacia ambos lados, son de madera, al igual que su color, el escritorio tiene cuatro cajones, además de una silla en la parte de atrás y dos en la parte de adelante, una mini-biblioteca , un sofá frente al escritorio con una mesa de centro, y en las paredes, cuadros con fotografías de mi padre y mías además de los diplomas suyos, él en el escritorio tiene una foto mía con mi nani mi papito y él, entre otras cosas) me senté en una silla y él se puso sus anteojos
―supongo que sabes porque te he traído aquí ―
― Sí, padre― esta última la dije un poco acentuada y con un tono que no sabría definir, me miro con la misma expresión que me hace cuando esta apunto de gritarme o regañarme
― es del viaje ¿verdad?―, le dije en un tono sumiso
― tengo muchos problemas y negocios pendientes, necesito, no, tengo, que resolverlos y no te voy a dejar sola en España―
― ¿sola?, no estoy sola papá, mi nani y mi papito están aquí ellos me puede cuidar mientras tú te vas de viaje ―
― ¡no!, tu vienes conmigo, además una de las razones por la cual te llevo conmigo es para alejarte de esos...
― ¡no les digas así!―
― Gitanos dijo por fin en un tono forzoso y con dificultad―
―no papá, quiero pasar un tiempo más con mi nana además está el baile, vas a dejar plantados a los asistentes
― tienes razón, suspiro, nos iremos al día siguiente ―
― ¿puedo irme? ―
―Si―
salí del estudio y me dirigí a la sala para continuar la plática con mi nani, pero ella se había ido a darle jugo a mi papito, así que me encaminé a los establos y allí los encontré, sentados hablando, cuando llegue mi papito se incorporo y miro que no hubiera nadie luego me tomo de la cintura y me elevo, luego me puso de nuevo en el suelo y lo abrace, mi papito se llama Roberto Andrés Persan, y tiene un hermano llamado Samuel Persan, posee aparentemente cuarenta años pero en realidad tenía en entonces cuatrocientos treinta nueve años ya que mi papito nació en 1550 y su hermano debe tener cuatrocientos cuatro años, él es blanco, con ojos color miel, y cabello café pardo y liso, es alto y un poco musculoso, para mí él es como mi abuelito materno o algo similar y al igual que mi nana me quiere mucho y ambos me protegen de los enemigos de mi padre en el mundo mágico, mi nana me pregunto de que me había hablado mi padre, tome un cepillo para caballos que se encontraba en el pajar donde estaban mi nana y mi papito sentados y empecé a cepillar a Maria mi yegua “alada” (en realidad no es alada, les llaman así porque pueden volar) y les dije del viaje con una tonalidad de tristeza y suspire
― falta muy poco para el baile ― me decía mi papito
— y al día siguiente me iré ―
Escuche la voz de Mónica
―niña Luna, niña Luna ―
― es mejor que vayas mi chiquita me dijo mi nana― me despedí de ellos y me dirigí de vuelta a la casa.
Al llegar mi padre me entrego una caja rosa con un moño en la parte de arriba al destaparlo noté que era el traje que yo había encontrado en el ático,
― tartamudee ¿cómo...?, ¿cómo lo sabías? Dije emocionada ― Luz me conto y yo mismo lo mande a remodelar, es para que te lo pongas el día del baile ― gracias, subí a probármelo― era un vestido muy hermoso, los cambios no eran tan drásticos, yo no habían mangas, es decir el traje comenzaba desde el pecho, mi padre entro y le encanto, ― te vez preciosa pareces una princesa de verdad ― no exageres que se te va a crecer la nariz por mentiroso dije en un tono de burla ― quienes vendrán al baile de despedida ― todos los duques, los reyes y muchas personalidades importantes, así que necesito que te portes bien ese día ― claro, no te preocupes no te hare quedar mal o por lo menos no el ultimo día ― eso espero ― padre, tengo un pregunta, como hiciste para llegar a ser duque de Toledo ― lo herede de tu abuelo, además soy el mayor, me dijo mientras me abrazaba por atrás ― queras decir el primogénito ― si eso mismo ― ¿los reyes que son para nosotros? ― Primos lejanos, pero ya basta de interrogatorios y mejor te quitas el traje, de pronto lo desluces ― y salió para que me cambiara, mientras me ponía de nuevo mi ropa me di cuenta de una tarjeta que venía en la caja, el sobre decía
“Para mi hija, espero que te guste y que lo disfrutes, te quiero mucho
Tu padre”
Los días fueron pasando y la presencia en mi habitación, en las noches continuaba, preferí no advertir a mi padre y mucho menos a mi papito o a mi nana, ya que ellos son muy intuitivos, y van a creer que es un espíritu o algún vampiro, o cualquier cosa que se les ocurra, y mi padre pondría cámaras lo cual para mí no es bueno ya que aborrezco que me espíen, me siento como una verdadera prisionera de mi padre y por todos esos motivos mi decisión fue callar.