Capítulo I
MI VIDA EN ESPAÑA
Tenía mucho miedo, algo me perseguía, no sabía que era, solo sabía que tenía miedo, había alguien junto a mi era un muchacho de unos quince años aproximadamente que corría adelante como tratando de guiarme a la salida, yo no quería por alguna razón salir de la mansión, escuchaba voces y gritos que me eran familiares; desperté para mi suerte era solo una pesadilla, era la tercera vez en la semana que tenia pesadillas pero no le decía nada a mi padre porque mi don no era siempre exacto(yo poseía un don de visiones, es decir veía cosas del futuro, pasado o que ocurren en otra parte en ese instante, las del futuro no son siempre precisas y las del pasado o que ocurren en otra parte si lo son, esto me sucede muy a menudo), además la última vez que le conté a Eduardo de eso no le prestó mayor atención, me levante de la cama con algo de sueño, después de todo quien no se levanta cansada después de una “noche de perros”; era un hermoso día, me bañe, me coloque un vestido verde claro y salí de casa rumbo al mercado de los gitanos, adoraba ir allá, buscaba trajes para la casa o para muchas actividades y labores diferentes como por ejemplo trabajar en el jardín; compre lo que necesitaba y fui de paso a la casa-finca a dejarlo y me desplacé a la biblioteca nacional luego a la plaza mayor, fue un agradable paseo para un día sábado.
Al llegar a mi casa, me encamine a mi cuarto, pero Eduardo, me detuvo en el camino (mi padre se llama Eduardo del Monte y Castilla, es alto, de un metro con ochenta, tez un poco trigueña aunque él es más bien blanco, ojos café claros, cabello liso y negro con algunas canas y esbelto, al verlo me recuerda a los caballeros medievales, por su forma de actuar, y algunas veces de hablar), me pregunto donde había estado
―por ahí le conteste
― No habrás ido con esos vagabundos de los gitanos ¿verdad?― juro que me mordía la lengua para no responderle lo me provoca decirle cuando mi padre les llama así, le mentí, si le decía que había visitado a mis amigos, los gitanos del mercado y además que había ido hasta el lugar donde se encontraban los demás, ¡no!, la idea no era nada buena.
Entro a su cuarto y yo me dirigí al mío a probarme lo que me había comprado esa mañana; pedí que me lavaran un vestido rojo (no me gusta el rojo porque para mí representa la sangre y no me agrada debido a varias experiencias que tuve cuando niña, pero ese vestido era un color rojo pero no era similar a la sangre) el vestido no era completamente rojo las tiras eran rosa, y al final tenía un bolero del mismo color, hice mis tareas; salí en dirección a la piscina, ahí tuve una visión era el muchacho de la pesadilla pero no estaba solo habían otros más, eran unas siete personas, incluyéndolo y dos mayores de aproximadamente treinta-cinco años o menos, eran cinco jóvenes entre diecisiete y veinte años y dos de treinta-dos y treinta-cinco años todos tenían un físico muy hermoso, me refiero a que era como el cuerpo perfecto y estaban muy bien conservados, los hombres eran todos muy apuestos, y las mujeres eran muy hermosas, recuerdo que habían tres parejas pero el de mi sueño o mejor dicho pesadilla estaba solo, como si no tuviera su “media naranja” o “alma gemela”; estaba parado con sus manos en el bolsillo de su pantalón, tenía una camisa color gris claro, (debo confesar que me gustaba de una forma muy extraña y me sentía diferente como aislada de todo cuando pensaba en él) pero volviendo a la visión, el lugar donde estaban era una sala con muebles muy finos y elegantes, la casa era enorme, hermosa y amplia con muchos cuadros de pintores famosos y antiguos, las paredes enlucidas, piso en cerámica de muy alta calidad, no parecía una casa si no una mansión o un palacio; al volver a la piscina mi padre me estaba llamando a gritos, lo encontré en su alcoba con el computador portátil en las manos con unos libros de contabilidad, me pregunto sobre unas cosas o gritos que había escuchado en la noche anterior; le conté mi sueño, (la versión más larga es la siguiente: Marco un enemigo en el mundo mágico de mi padre quiere convertirme en su aprendiz así que me secuestra, y me lleva a una mansión donde planea convertirme en su neófita bebiendo mi sangre y dejándome casi muerta y esperar la transformación ya que es un vampiro semi-ancestro semi-morfho pero quedo inconsciente por un golpe al él, empujarme y al despertar estaba aquel joven tratando de sacarme de ahí, pero Marco lo atacaba para que no me llevara, en ese momento llegaba Eduardo y le pedía que me sacara de allí, me incorpore y él me tomo de la mano y me saco corriendo yo no quería salir, lo de Marco y el secuestro lo supe por una visión que tuve mientras me bañaba y logre armar esa parte de rompecabezas pero faltaba saber quién era el joven, recuerdo sus ojos eran verdes un verde intenso, era esbelto, y un poco alto, su cabello era castaño claro, sus manos grandes, con dedos gruesos, cejas pobladas y un poco anchas, labios algo gruesos, piel algo trigueña y un poco pálida), mi padre muy relajado me pidió que no me preocupara de eso que seguro no era nada.
― ¿Qué sabes del joven?― me pregunto mi padre
―no sé nada padre― le respondí.
― no te alarmes, es indudable que no es nada―
Esa noche me “volé” de mi casa por la ventana. a unos festivales de los gitanos al que yo asistí ese crepúsculo, regrese a las 12:30 am para mi suerte logre llegar a mi cuarto sin que mi padre me descubriera en el pasillo, al día siguiente me di cuenta que se había ido a cazar (los enemigos de mi padre son vampiros porque él los caza y le pagan muy bien, a decir verdad, ese era su segundo trabajo en el que se ocupaba cuatro o tres días a la semana, en la noche, porque la clase que el caza solo salen después del ocaso, a comer o muchos a vengarse de los humanos o de otros vampiros, yo creo que tiene suerte es decir no todos sobrevivimos a esa clase de cosas pero bueno ese tal Marco había intentado matarme más de una vez pero luego quiso transformarme porque según papá a él le dolería más que yo me convirtiera en su discípula a que me matase a mí y tan bien al enterarse del don que yo poseo) al otro día me desperté con mucho cansancio y una de las mucamas me dijo que mi nana me quería ver en la cocina, fui, era Domingo a la entrada mi nanita me espanto el sueño con un tirón para entrarme por completo a la cocina y me hablo en voz baja pero con tono de regaño:
―te escapaste ayer, Luna Maria Del Monte Xana, anoche fui a dejar unas ropas y no te encontrabas en tu habitación, le mentí a tu padre, no fue nada fácil, mira es que me provoca reprenderte, no lo hago por no causarle más dolores de cabeza, aparte de las haciendas en América―
Seguramente me hubiera seguido reprochando si no la hubiera interrumpido con una incógnita
― ¿qué problema tiene mi papá con las haciendas?― la curiosidad y la preocupación me invadían, ¡cómo era posible que mi padre tuviera problemas y no me hubiera dicho nada!, con razón estaba con los libros de contabilidad; nana me iba a responder pero mi padre entro a la cocina, por suerte no oyó nada de lo que estábamos hablando, me pidió que me alistara para ir a un desayuno de negocios. Subí las escaleras con mucha galbana, esos desayunos de negocios son muy latosos, porque solo hablan de números, asociaciones, etc.
Fui con algo simple, un vestido que compre en el mercado de los gitanos pero le invente que me había ido de compras el día anterior; él se extraño porque yo no salgo de compras como cualquier chica en mi lugar porque es casi tan aburridor como una reunión de negocios, esto fue prácticamente ir en contra de lo mi papá me dijo, porque él me dijo que no me fuera tan elegante, pero tan simple tampoco, en fin volviendo al tema no me agradaba la idea, asistí porque en mi familia rechazar una invitación de esas es con escasa diferencia a un delito, termine pronto el desayuno. Para mi malandanza la reunión se demoro dos horas más de lo esperado y por eso tuve que soportar cuatro horas de solo números (no es que no me agraden realmente me considero hábil para matemáticas), no es nada fácil escuchar a dos hombres hablando de solo números y la bolsa del mundo, a pesar de esto mi don arribo al rescate tuve varias visiones: vi a la familia de nuevo solo que con el joven me encontraba yo, abrazándolo, me asombro mucho porque luego de esa tuve otra solo él y yo o él me estaba abrazando a mí y yo estaba de espaldas a él y la siguiente nos estábamos abrazando mutuamente(yo me encontraba a recostada en su pecho y con mis manos en sus hombros y frente a él); en total fueron tres visiones que tuve, no lo considere suficiente para distraerme de la conversación así que me dedique a pensar en eso y hacerme preguntas como: ¿Qué tendrá que ver él conmigo? o ¿Por qué su familia estaba junto a él y que tenía que ver yo con eso? pero mi mayor incógnita fue si ¿su “alma gemela” seria yo?, miles de preguntas se me vinieron a la cabeza y entre mas pensaba más preguntas se me ocurrían hasta que oí las palabras de despedida, al fin salimos de esa mansión y nos dirigimos a la casa-finca, mi nanita nos estaba esperando en la entrada, nos hizo su típica pregunta:
― ¿Cómo les fue en la reunión? ―
― De maravilla contesto mi padre―, dirigiéndose a ella y abrazándola
― Fue muy aburrido― conteste yo, al instante en que pasaba por un lado
Eduardo me siguió a la mesa y le pedí a Mónica que me llevara un jugo de manzana, mi padre se sentó al lado mío y me pregunto sobre mis visiones,
― ¿Cómo sabes de eso? ―, arribo Mónica con el jugo, papá me hablo en otro idioma me dijo:
―was your iris blue and did your eyes shine three times, therefore you did have three visions (tu iris, estaba azul y tus ojos brillaron tres veces, por lo tanto tuviste tres visiones) moví mi cabeza en señal que era cierto y le agradecí a Mónica por el jugo
― ¿de que trataban?
―del joven del que te conté ¿recuerdas?― gruño, se que estaba celoso,
― ¿te gusta?―,
― ¡no! ― exclame.
― Segura Luna ― lo mire reprochándole la pregunta,
― de acuerdo solo espero que no me cambies por él― dijo en tono burlón y en ese mismo le conteste yo
― te estás burlando de mi, además yo no cambiaria a mi viejito lindo ― se rio
―no soy tan viejo, no mas tengo cuarenta y tres años―.
En el almuerzo casi no tenía apetito, (la verdad, era algo tarde cuando desayune, además comí bastante y el jugo lo deje a la mitad), me levante de la mesa y me fui al jardín a leer pero no pude dejar de hacerme la misma pregunta (¿Qué tenía yo que ver con ese muchacho?) y entre pensar y pensar otra visión apareció en mi mente, él y yo estábamos en una roca sentados hablando pero en un bosque que parecía de ensueños es decir había arboles por todas partes, una neblina que parecía mágica nos rodeaba, lamentablemente no pude escuchar lo que platicábamos, me fue muy familiar el bosque, recordé Punta Arenas (Chile) allí vivía un viejo amigo de mi padre o más bien mi padrino, donde solía ir de niña, principalmente huyendo de los enemigos de mi papá, (él y su ex esposa tuvieron una hija que lamentablemente murió días después de nacida y ellos me apadrinaron ya que él y mi papá hicieron un acuerdo de que el primer hijo que naciera de cada uno seria apadrinado por el otro), yo iba a explorar los bosques, eso fue hace aproximadamente cuatro años desde entonces no iba, cuando fui tenía diez años, en verano, pero ¿qué haría yo en la Patagonia o para ser más exactos en Punta Arenas?.
Lunes, genial, no tenia sueño, me refiero a que no me sentía cansada pero no quería ir al colegio; yo estudio en una especie de “internado”, para mujeres, las que quieren pueden internarse, las que no salen a las tres de la tarde, lo bueno de los lunes es que a las primeras horas me toca biología y es una de mis materias favoritas, el chofer me llevo, al llegar, me encontré con unos compañeros, entre al laboratorio de química me senté y tuve una visión, vi al joven en mi habitación pero no era en España, era en América, Canapote-Colombia, yo estaba llorando y él trataba de consolarme, lloraba muy desesperada, al regresar a mi mundo real, la profesora, se estaba preocupando,
―estoy bien― conteste
Había medio salón de clase encima de mí, la maestra Cecilia me pregunto de nuevo si estaba bien, moví mi cabeza en señal que si, la clase continuo como si nada hubiera pasado.
Al llegar a mi casa mi nana me recibió, me saludo muy cariñosamente como siempre, me dirigí al comedor, allí se encontraba mi padre con una cantidad de hojas, lo salude
―hola―
Se detuvo en sus cuentas, se puso de pie y me saludo, lo abrace y él me dio un beso en mi cabeza, subí a mi cuarto, deje mis cosas en el mueble, y me cambie, recuerdo que ese día me puse un vestido verde, el que había mandado a lavar días antes, tenía varios encajes desde la cintura hacia abajo, me lo coloqué unas sandalias blancas, y baje nuevamente al comedor con mi padre, nos sirvieron, una comida que no me agrado mucho, mi padre me reprendió por no comerla, de hecho comí muy poco para que no digiera nada, luego sirvieron mi preferido me disponía a comerlo pero mi padre, me miro con una expresión de desacuerdo, reprochándome mi preferencia, comí muy poco y el resto lo deje, tuve que hacerlo, de lo contrario mi padre me habría criticado como siempre, salí a la plaza mayor de Madrid era un día algo nublado y gris, pero aun así salí, me dedique a caminar por largo rato, luego me senté en una silla y de nuevo tuve una visión, mi padre recibía una llamada, una voz le decía
―“ya lo sabe todo, al fin pagaras por todo el sufrimiento que me has hecho pasar, Eduardo Del Monte” ―, mi padre colgó, su rostro era de preocupación, en se instante yo aparecía, estaba muy enfadada, lloraba, le decía
―porque, porque me hiciste esto, (lo golpeaba en el pecho, mientras él me tenía por hombros) ¡te odio, te odio!―, me dirigía a la salida del estudio y le decía:
― ¡me iré de esta casa!― mi tono de voz era de decepción, dolor, ira y odio, volví; surgió otra incógnita aparte de la de mi sueño
¿Porque discutiría yo con mi padre?, ¿que sería tan grave para que yo tuviera tanta ira y le digiera que lo odiaba? o ¿sería tal vez una visión “errónea”?, tome un taxi de regreso a casa. Me baje antes, fui donde mis amigos los gitanos, hable con Dora una amiga mía, ella me logro convencer después de tantos meses de vivir en España, de ir a su casa a conocer a su mamá, acepte, al llegar a la casa que era de ladrillo y no era una tienda como yo creía, la señora, me recibió muy amablemente, pero al estudiar su rostro en ese momento me di cuenta que me miraba de una forma extraña, su madre se llamaba Marieta, la salude, apareció una mujer ya de edad que se asombro al verme, se devolvió.
―creo que no le agrado a tu abuela― le expresé a Dora,
―esto es tuyo pequeña ―, apareció de nuevo pero con una manta de seda dorada en sus brazos y me la entrego.
―no tenia palabras‚ al fin logre decir
―no... No puedo recibirlo, esto... esto no es mío, me temo que me confunde con alguien más―, a lo que ella respondió en la lengua de los gitanos
―no me podría equivocar, el parecido con tu madre es asombroso, ¡eres idéntica!, solo que el cabello ondulado es de tu padre― (logre saber lo que decía gracias a que Dora me tradujo todo lo que su abuela me quiso hacer saber), me sentía confundida, como sabia la abuela de Dora que yo me parecía a mi madre, y además mi papá no tiene el cabello ondulado, respire hondo, me encantaba la suavidad de esa manta, era pequeña como la de los bebes aunque se podía usar también como abrigo y su color era realmente hermoso, finalmente le pedí a mi amiga que le preguntara cuanto costaba la manta, ella le pregunto, pero la mujer respondió
―es tuya, tu abuela Lucia me la entrego como recuerdo de la hija del hombre que nos ayudo tanto―,
Finalmente dije
―gracias, yo me tengo que ir, se hace tarde y es preciso me que marcharme a casa― Dora me acompaño a la salida del lugar donde viven los gitanos, me despedí de ella y le pedí que le diera las gracias nuevamente por la manta,
―dile a tu abuela que le agradezco inmensamente por la manta―.
Al llegar a casa era algo tarde, fui directo a mi habitación y doble la manta, la puse debajo de mi almohada, bien oculta porque si mi padre se daba cuenta, me regaña, y conociéndolo, se que la quema; acomode la cama, escuche la voz de mi padre en el pasillo, tome un libro del nochero y me recosté en mi cama, entro y lo mire, me dijo con un tono de entre reclamo y burlón
―se puede saber porque no fuiste a saludarme―, respire hondo con una sonrisa en mi boca y le dije
―porque, necesitaba saber cómo terminaba el libro―
― ¿segura Luna?
― si― le respondí, me abraso y me dio un beso en la frente y me dijo
―adiós, que lo disfrutes―
Salió, lo solté y saque la manta dorada que me habían regalado y me acosté por completo en la cama boca arriba, al olerla, me fue muy familiar ese olor, sentía que me recordaba a alguien que conocía, entonces recordé lo que la mujer me dijo, pensé varias cosas: la primera era, lo del cabello, si mi padre no tenía el cabello ondulado por lo contrario totalmente era liso, lo segundo era que ni departe de mi mamá ni mi papá tengo ninguna abuela con ese nombre, lo tercero y último fue que ella dijo “recuerdo de la hija del hombre que nos ayudo tanto”, mi padre no le agradaban ni poquito los gitanos, no soportaba tener uno en frente(a excepción de mi nana y mi papito aunque mi papito no es precisamente gitano de sangre sino más bien literalmente), al final llegue a varias conclusiones , como que tal vez, solo tal vez yo no fuera hija de Eduardo y que mi mama ya estuviera embarazada cuando se caso con mi papá o la que mas aceptaba era que la mujer se hubiera equivocado, en ese momento mi nana me grito desde la parte inferior de la casa o para ser breves el primer piso
―ya está servida la cena querida, baja a cenar―, baje
Me dedique casi media hora a detallar a mi padre buscando algún parecido con él, yo no tenía nada de él ni los ojos, ni los labios ni nada, mi padre notó que lo observaba demasiado y como siempre me pregunto de una forma seria con su tono de caballero medieval y directa
― ¿Qué es lo que tanto me miras?― además lo expreso con su tono de regaño
―nada― mi nana que estaba presente, me hizo una sugerencia
―porque no subes a tu cuarto, que yo necesito hablar con tu padre―
―okey― subí, pero cuando ya llegaba al segundo piso, escuche una discusión entre los dos:
― ¡que sucede contigo! Exclamó mi nana al tiempo que le gritaba ― ¡es tu hija!―
― ¡hay por favor Danielle!, tu mejor que nadie sabes que eso no es cierto―, sentí que mi corazón y mi alma se rompían y un terrible dolor al escuchar eso.
―tal vez no lleve tu sangre pero tu decidiste criarla, porque no mejor me la dejaste a mi solamente, yo por lo menos no la habría tratado de una forma tan cruel y agresiva como tú, por Dios Eduardo es tu hija aunque sea de crianza pero es tu hija ¡reacciona!―.
En ese momento baje al primer piso ― ¡Qué! no soy tu hija, ¡cómo es posible que me mintieras! ―le grite, corrí a mi cuarto, mi padre corrió atrás de mi llamándome
―Luna, Luna― llegue a mi cuarto y me arrogue a la cama al hacerlo puse mi cara en una almohada y la apreté fuerte contra mí, un dolor agudo se instalo en mi pecho, era el mismo dolor que sentía cuando perdía a alguien amado, él me alcanzo en muy poco tiempo se arre costo en el marco de mi puerta
―escúchame, suspiro, lo que oíste solo fue producto de la ira que Luz Danielle y yo teníamos en ese instante, pero no es cierto―, estaba boca abajo me senté y me seque mis lagrimas
― ¿seguro?― me hizo una señal de que si, con su cabeza; se acerco y se sentó a mi lado lo abrace y él me acaricio en el cabello, él salió de mi habitación, me acosté.
En ese noche soñé con lo mismo que el Sábado, a tanto mi nana logro despertarme, me senté, estábamos muy nerviosa en especial mi nana;
―que te paso mi niña, ¿otra vez esa pesadilla?―
Me trate de calmar, estaba llorando (era algo que no podía evitar).
―si nanita― apareció mi papá
―que ocurrió ¿porque gritaste Luna? ― exclamo mi padre, mi nana le explico que había tenido una pesadilla,
― ¿la misma de la otra vez?―.
―si papá―.
―deberías ponerle más atención a esto Eduardo, en verdad creo que es algo serio no es natural que sus sueños se repitan tan seguido― yo mientras tanto lloraba en brazos de mi nani
―no, ha de ser una de esas visiones “alternantes”― se acerco a mí y me acaricio la cabeza con una de sus manos.
―descansa hija
No les quise decir que esta vez la visión o como le dice mi papito “sueño a futuro” había sido peor porque aparte de haber visto como me torturaba, también lo había sentido, era como si lo estuviera viviendo, es cierto que algunas noches anteriores lo había soñado pero fue peor y si lo decía conociendo como conozco a mi nana le pediría a mi papa que me lleve a brujos y todas esas cosas además mi papá no cree en eso y el diría que es absurdo que eso no me servirá de nada, que hay que llevarme donde un psicólogo por si hay algún trauma con esa pesadilla y por esto empezaría la discusión de siempre y por prácticamente lo mismo, las anteriores no lo había sentido tan real como esa vez en fin entre mi nana y mi papá lograron calmarme, me volví a dormir, un sueño vino a mí, era el joven y yo estábamos en la casa de América para ser más exactos en Colombia, el se dedicaba a mirarme mientras yo me des atrasaba o algo similar porque yo tenía un cuaderno y copiaba de este, luego le pedí que me dictara y él lo hiso pero sin dejar de mirarme, luego mi padre llamo a comer, me despedí de él y lo acompañe hasta el balcón y me despedí de él con un beso en su mejilla, el se bajo y puso su pie en una ventana, luego se dejo caer y salió de la hacienda, logre verlo en el horizonte, alzo su mano y la agito, yo hice lo mismo desde el balcón, su ropa era un jean y una camisa blanca con tenis del mismo color.
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